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Trujillo, también conocida como La capital de la eterna primavera, es famosa por su rica historia, su clima cálido y su cultura inigualable, llena de tradiciones y costumbres interesantes. Sin embargo, como en toda la ciudad, existen personas con discapacidad, especialmente visual, que transitan el centro histórico realizando masajes, cantando y demostrando diversas habilidades que les permiten superar barreras y ganar constantes batallas.
La vida sin la vista puede parecer un desafío insuperable para muchos, pero, para quienes viven con discapacidad visual, es una realidad diaria que afrontan con valentía, resiliencia y creatividad. En un mundo diseñado principalmente para quienes pueden ver, las personas con discapacidad visual nos enseñan que la verdadera limitación no está en la falta de visión, sino en las barreras que la sociedad impone.
Cada persona con discapacidad visual trae consigo una historia de lucha, superación y búsqueda de nuevas oportunidades, además de una constante demanda por inclusión en un entorno lleno de prejuicios, estereotipos y falta de conocimiento sobre accesibilidad.
La discapacidad visual es una condición física que puede ir desde la pérdida parcial de la visión hasta la ceguera total. Esta discapacidad puede ser causada por diversas enfermedades, como el glaucoma o la retinosis pigmentaria. No solo afecta la percepción física del mundo, sino que también influye en aspectos emocionales, sociales y económicos de quienes la padecen. Sin embargo, el impacto de esta condición no debe medirse por la pérdida de la vista, sino por las barreras que la sociedad coloca frente a estas personas.
La discapacidad visual no se manifiesta de la misma manera en todos. Algunos no necesariamente tienen ceguera total, sino que logran percibir formas o colores; a estas personas se les conoce como personas con baja visión.
Aunque en Perú, y en ciudades como Trujillo, las condiciones de accesibilidad aún son limitadas, estas personas enfrentan los obstáculos del día a día con determinación, conscientes de que su potencial y sus ganas de seguir adelante los preparan para superar los desafíos que la vida. les presento. Todas estas personas buscan inclusión, para convivir y socializarse libremente, sin prejuicios ni obstáculos que les hagan sentirse inferiores.
En Trujillo existe la Asociación Regional de Ciegos de La Libertad "Luis Braille", cuya presidenta es la señora Conversión Vargas. Entre sus miembros se encuentran el señor Benjamín Torres y la señorita Mirilla Vera, fisioterapeuta profesional con ocho años de experiencia.
Por la ciudad, estas personas se movilizan con la ayuda de otra persona o con un bastón, herramienta indispensable que les otorga independencia y libertad. En el centro histórico de Trujillo, se puede observar cómo buscan su bienestar realizando masajes en pequeños locales a los que las personas acuden con confianza y seguridad. Sin embargo, la vida para ellos no es sencilla, ya que frecuentemente son excluidos de muchas actividades debido a prejuicios que subestiman su gran potencial y talento.
Una persona con discapacidad visual no está definida por lo que no puede hacer, sino por las formas en que superan las dificultades diarias. Desde aprender a desplazarse usando un bastón blanco hasta dominar tecnologías avanzadas que describen el mundo a través de sonidos, han encontrado maneras innovadoras de navegar y prosperar en una sociedad predominantemente visual.
El acceso a la educación inclusiva sigue siendo un desafío. Muchos niños con discapacidad visual no tienen acceso a materiales en braille, libros adaptados o tecnologías accesibles. Además, los docentes a menudo carecen de la capacitación necesaria para enseñar a estudiantes con estas necesidades, perpetuando las desigualdades.
La tasa de desempleo entre las personas con discapacidad visual es alarmantemente alta. A pesar de las habilidades y talentos que poseen, los prejuicios y la falta de adaptaciones laborales dificultan su inclusión en el mercado laboral.
Las actitudes sociales también representan una barrera. Muchas personas con discapacidad visual se enfrentan a la percepción de que son "dependientes" o incapaces de llevar una vida plena, lo que afecta su autoestima y oportunidades.
La lucha por un mundo sin barreras no es solo una cuestión de justicia para las personas con discapacidad visual; es una causa que beneficia a toda la sociedad. Un entorno inclusivo permite que todos vivamos con más igualdad y dignidad, eliminando las divisiones que nos separan.
- Anghelo Vera Villanueva


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